Poema: Caminé hacia las sombras.

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Cada paso que doy

Va enmarcando mi camino

Ya no sé ni quien soy

Ni tampoco tengo un destino

Nunca caminé en la luz

Siempre Caminé en excremento

Iba cargando una cruz

Hecha de piedra y de cemento

Caminé hacia las sombras

A un lugar donde no había ido

Busqué entre mis ataduras

Eso que tanto había aborrecido

Caminé hacia la sombra

A ese trecho perdido

Donde ninguna luz artificial o natural alumbra

Justo en la raíz de mi quejido

Y ahí empezó a fluir todo

Se empezaron a encender las luces

Comenzó a diluirse el lodo

Y fueron cayéndose las cruces

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Cuento corto: Sólo quería que sintiera lo mismo que yo.

Ya han pasado dos años desde que te conocí, y en menos de los primeros 12 meses supe quien pretendías ser ante los demás. Lastimosamente esto terminó de la peor manera, y ocurrió aquella noche cuando decidí imitarte por primera vez para ver si así nuestro amor por fin se salía de los límites que rodean las cuatro esquinas de la cama. Quisiera poder ver la cara que se te quedó esa noche que busqué la pistola que estaba dentro del armario para jugar contigo, así como tú solías hacer con todo aquel que te quiso. Seguro cuando pensé hacer lo que hice, lo hice porque se me pasaron por la cabeza todas aquellas personas que fueron víctimas de tu engaño y jamás tuvieron esa oportunidad de vengarse de ti.

 

Todo comenzó aquel verano, cuando decidimos irnos de paseo a la vieja casa de mi tío de la que siempre nos hablaba, y esta se encontraba en las afueras de la ciudad. Eran las cuatro de la madrugada, la maleta estaba lista, el carro estaba encendido y ambos montados para comenzar un viaje en el que quizás jamás imaginarías que no regresarías. Pasaron las horas y llegamos a lo que parecía ser una casa vieja y llena de desperfectos, típica de las que aparecen en las películas de terror.

 

Bajamos las maletas y al entrar la puerta hizo el sonido más aterrador que habíamos escuchado en nuestra vida. Al desempacar, metí la pistola en el armario por si acaso a algún vecino que viva cerca de la zona quería violar el límite que dividía la finca de nosotros con la de él. Pasaba la noche, y con el transcurrir de las horas, las cosas se iban poniendo más a tono.

 

Una conversación desagradable, fue la que detonó la ira, y con un tono de voz fuerte me pedías que me callara porque nadie me oiría. Al final de todo, se disiparon las discordias, o eso te hice creer. El caminar de las horas de esa madrugada, fue más que una eternidad llena de malos tratos y recuerdos que me venían como película a mí cabeza.

 

Un poco después de la madrugada, ya no aguantaba más todo el odio que tenía acumulado para con ese ser, y tomé la decisión más drástica de mi vida. Caminé un trecho largo y tendido hasta el viejo armario que tenía la ubicación de la esquina superior de la habitación. Hurgué entre la ropa hasta tocar con mis manos calientes el  frio del hierro que estaba puesto sobre aquella camisa de lino que le regalé en su cumpleaños.

 

Sin remordimiento alguno, le quité el seguro y me dirigí lentamente hacia la cama. Ahí estaba, agobiada por los maltratos que alguna vez recibí de su parte, recordando que nuestro amor jamás salió de los bordes de la cama, fui moviendo lentamente el gatillo del arma, hasta dejar salir un ensordecedor estruendo cubierto de fuego que iba directamente al pecho de aquel amor que nunca fue el toma y dame deseado.

 

Recogí la maleta, y sin dejar rastros, me fui caminando hasta la casa del vecino al que le pedí que por favor me llevase al pueblo más cercano y el accedió. Ahí compré un boleto de vuelta a la ciudad donde vivía. Por supuesto, este no tenía la menor idea de que a su lado iba sentada una asesina que acababa de cometer un crimen casi perfecto. Si, fue tan perfecto, que la policía dio conmigo meses después cuando llegaba de un viaje de trabajo e iba saliendo por las puertas de la aduana del aeropuerto en el que me encontraba.

 

– Policía: Usted está detenida

– Yo: Ok, ¿Qué vamos a hacer?

– Policía: Acompáñeme al cuarto.

 

Me llevaron esposada por un estrecho pasillo, y me encontré con la puerta que conducía a un cuarto oscuro que solo estaba iluminado por una lámpara con una luz muy tenue, la que usaban para alumbrarle la cara a todo aquel que estaba detenido dentro de ese recuadro de 2×2.

 

 

– Policía: ¿Usted mató a esta persona? Mientras se sacaba la foto del bolsillo

– Yo: Si

– Policía: ¿Qué la llevó a hacerlo?

– Yo: Bueno,sólo quería que sintiera lo mismo que yo.

Por eso decidí mudarme de ti

Hola, tenemos mucho tiempo sin hablarnos. Te escribo esta nota para darte cualquier cantidad de razones que jamás leerás ya que como dije en un principio, tenemos tiempo sin hablarnos.

Decidí mudarme de ti, porque luego de ver que no tenías una ruta trazada en tú vida, abrí la puerta de la mía y encontré el mapa que me llevaría a un lugar mejor.

Decidí mudarme de ti, ya que nunca me hallé contigo de ninguna manera.

Decidí mudarme de ti, sin que lo supieras, para no hacerte daño, cosa que tú nunca hubieses hecho.

Decidí mudarme de ti, porque las maletas y las cargas que tenemos en nuestras vidas, son para desempacarlas e irlas aligerando.

Decidí mudarme de ti, porque la vanidad que te rodeaba era tanta, que no soportaba tanto alarde de alguien.

Decidí mudarme de ti, porque no me hallaba en un espacio diferente al mío.

Decidí mudarme de ti, porque no dejaré que nada ni nadie me cambie, si cambio es por mí y para mí, y si esto no representa mejoría no lo haré.

Decidí mudarme de ti, porque nunca me había encontrado con alguien tan diferente.

Decidí mudarme de ti, porque encontré todo lo que era en ti y ya no soy ahora.

Decidí mudarme de ti, para acallar mi intuición a la que tuve que hacerle caso desde el principio

Decidí mudarme de ti, porque tus valores iban en decadencia o nunca fueron sembrados.

Decidí mudarme de ti, porque no te importó jugar con los sentimientos de alguien que te quiso con el alma.

Decidí mudarme de ti, por la poca sensibilidad que tienes al dolor ajeno

Decidí mudarme de ti, porque sé que hay personas mejores que tú a mí alrededor.

Decidí mudarme de ti, porque hay lecciones que vienen en forma de personas a demostrarnos lo fuerte que somos como seres humanos.

Por esto y muchísimas cosas más, decidí empacar mis sentimientos, mis verdades y mi esencia inquebrantable, para mudarme lejos y no volver a verte. Espero que de volvernos a ver, sea en otra circunstancia o quizás en alguna otra vida.