Microcuentos (segunda parte)

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Después de ver la cantidad de visitas que tiene la primera entrega de Microcuentos, decidí hacer una segunda parte. Espero que la disfruten.

“Historias de un pasado”

Desde un tormentoso pasado, salieron las más increíbles historias que jamás habían sido plasmadas.

“Paranoícos”

Su paranoia era tanta, que se sentía reflejado en los millones de espejos que habitan el mundo.

“El asesinato de la soledad”

A lo mejor solo quería amigos, exclamó el médico forense luego de revisar el cuerpo.

“La verdad en 2 frases”

No quería lastimar a su novia, luego de confesarle su verdad en 2 frases, saltó al vacío cuando se vio descubierto.

“El asesino de millones”

Fue anudando la cuerda que usaría con la persona que alguna vez disparó a su alma, pero no precisamente era una, fueron varias.

“Al fin libre”

Sacó valor de donde no tenía, para accionar el gatillo de su arma y así terminar el sufrimiento que le causó aquel hombre que la había violado más de 100 veces.

“El secreto de sus teclas”

Dejó de tocar el piano, y encontró en sus teclas un espacio para guardar cada recuerdo vivido.

“Declaraciones de la madre de un pran”

El era bueno, declaraba la madre a la prensa, mientras la policía sacaba las armas que su hijo tenía metidas en el clóset.

“La realidad de los príncipes venezolanos”

La valentía con la que iba a rescatar a su princesa fue disminuyendo, luego de ver alrededor del castillo miembros del colectivo la piedrita

“Felicidad por unos gramos”

Luego de pasar su línea blanca, la policía decomisó restos de una fiesta, ahí lo único que se concluyó fue que, la felicidad de algunos se basaba en gramos.

 “De canciones y sus anécdotas”

Revisó la letra de cada canción que había escrito el cantante, y lo único que consiguió fue millones de anécdotas hechas rimas.

“El convencimiento de sus voces”

Los fantasmas que vivían dentro de si lo llevaban a hacer cosas inimaginables. Esa noche, lo convencieron de que se lanzara al mar en búsqueda de su abuelo muerto.

“Soñando en un semáforo”

Las luces HID de su carro hacían de reflectores, por eso ella cada vez que paraba en un semáforo en medio de la noche, se sentía dentro de su propia película.

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