Un poema escrito para mí.

 

Nunca había sido objeto de inspiración para alguien que escribiese poemas como lo hago yo, hasta el primer día que hice teatro. Desde hace unos meses atrás, practico teatro junto al grupo de la universidad. Por lo tanto, no era raro que dentro de este grupo de mentes brillantes se encontrara una persona que escribiera poemas.

Desde que entramos hace algunos meses atrás, en el grupo cada uno de nosotros fuimos destapando rasgos de nuestras personalidades que le dieron inspiración al director de la obra para describirnos de una manera poética. El profesor nos contó que todo ocurrió después de que presentáramos nuestra primera obra “La Web – O – Nada-“Una pieza cargada de comedia que nos retrata a una cierta cantidad de personajes que habitan en las redes sociales.

Días después, el profesor llegó comentando que ese mismo día de la presentación estuvo bebiendo y recordándonos y que de la nada sacó su libreta y nos escribió un poema a cada uno de los participantes.  Y este fue el que me escribió a mí:

No es que la cara diga nada

No es que se pase de la línea

No es que no quiera decir nada

Es su blancura

Y del mismo color su universo.

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¿Cómo ser despreocupado?

¡Buenas! Tenía tiempisimoooo que no pasaba por el blog, hoy no les voy a regalar microcuentos, un cuento corto, vídeos graciosos, un top 5 sino que les voy a hablar un poco de algo que me pidieron. Ayer @LuisLMC_ me regaló una imagen muy chévere (Esa que ven en la cabecera) y me pareció muy propicio tocar el tema de la despreocupación.

Según la RAE (Real Academia Española) la definición del término despreocupado se refiere a  una persona de carácter ligero, desenfadado.

En mi opnión, creo que las personas debemos dejar de preocuparnos por lo que los demás digan o comenten acerca de nosotros, de lo único que nos tenemos que preocupar es de enfocarnos en nuestras metas y de ser felices en todo momento, a pesar de lo difícil que no los ponga la vida.

Hurgando en internet encontré esta página que nos da unos buenos tips que nos enseñan a como ser despreocupados.

1. Haga una cosa a la vez.

Los mayores logros del mundo fueron hechos por personas que dieron a la tarea frente a ellos toda su atención. Hacer frente a múltiples actividades al mismo tiempo puede hacernos sentir eficiente, pero ¿es realmente productivo? ¿Dar a tres tareas el 30% de su atención durante tres horas no es tan eficaz como dar a cada tarea el 100% de su atención durante una hora a cada una? Si algo no se merece toda tu atención, tal vez no vale la pena hacerlo en absoluto.

2. Baje la velocidad.

¿Por qué la prisa? Si lo que estás haciendo es lo suficientemente importante como para justificar su tiempo, usted puede hacer que también lo disfrute. Limpiar la casa durante una hora con tu música favorita de fondo es mejor que la limpieza de la casa en mitad de ese tiempo pero en un estado frenético. Además, si uno se está divirtiendo con sus tareas, tal vez otras personas se sentirán tentados a unirse. No se limite a “acabar de una vez” – encontrar una manera de hacer algo cada actividad que esperamos poder hacer.

3. Deja de ser un perfeccionista.

Altos estándares tienen su lugar – cirugía o el diseño de un edificio -, pero cuando se aplica a otras áreas de su vida (su aspecto, la apariencia de su casa, sus aficiones, su escritura, lo que sea) está invitando a la ansiedad en su vida. Eso no quiere decir que no debería haber ninguna norma en todo, es cuando se hace estresado acerca de los detalles cuando necesita preguntarse: “¿Hacer esto ahora me hace realmente feliz? ¿Me puede hacer una mejor persona? ¿Va a hacer del mundo un lugar mejor? “Por lo general, la respuesta es no. No permita que el perfeccionismo se convierta en el enemigo de tu potencial.

4. Delegue.

Cierre los ojos e imagine su papel en el mundo, se ve usted como Atlas, el Titán mitológico, sosteniendo el peso del mundo sobre tus hombros ¿Siente como usted quiere relajarse, pero les preocupa que si lo hace, todo se vendrá abajo? Si es así, es necesario delegar algunas responsabilidades. Se podría pensar que los demás no harán un buen trabajo, pero esa es la cosa: nunca lo haré como lo haría. Así que darles responsabilidad, darles consejos, y pasar las riendas. No se sorprenda si cometen errores, simplemente este ahí para apoyarlos, y deje que cometan (y aprender de) sus errores. No sólo va a quitar un poco de peso de sus hombros, puede ser muy gratificante ver a alguien crecer y madurar como resultado de su orientación.

5. Recuerde que no es el fin del mundo.

Muchas personas pasan toda su vida tratando de evitar que cosas malas sucedan. La vida continúa. Eso no quiere decir que no debamos tomar ningún tipo de precauciones en la vida, pero si la mayoría de sus pensamientos se consumen en la planificación de contingencia, no está disfrutando de la vida. Está previniéndola.

6. Concéntrese en lo que tienen, no en lo que tiene que hacer.

A veces pensamos “Tengo que arreglar esto… tengo que corregir… tengo que dejar de ella…” pero la verdad, no tenemos que hacer nada. Se puede caminar lejos de cualquier tarea, en cualquier momento. Trate de reemplazar todos los tienen con un «quiero» y ver si la afirmación sigue siendo válida.

La historia de un Gracias

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Jaime, es un señor que vive solo en una casa ubicada en la cima de una montaña que estaba perdida en el mapa. Este anciano de 85 años, tenía un único hijo llamado Carlos. Carlos, venía muy esporádicamente a visitar a su padre. Ya que el trabajo y su familia le quitaban el tiempo de poder ir a darle una vuelta a su padre.

Un día, a Carlos se le ocurre invitar a su padre a pasar  el día de acción de gracias en su casa, y él no muy convencido de la situación, aceptó ir a la celebración a pesar de. Al llegar a la ciudad, Jaime estaba impactado con el cambio que había sufrido esta, la cantidad de nuevos edificios eran barbaros, la basura estaba bien organizada, las líneas estaban bien pintadas y como eso, un sinfín de cosas que iban deslumbrándolo a medida que iba recorriendo la ciudad. Cuando llegó a la casa de Carlos encontró a su yerna Carlota, a sus nietos Joaquín y Adelina muy bien vestidos esperando la llegada de su abuelo. Al llegar, bajó su maleta, y sus nietos corrieron a abrazarlo y él se sintió como en su casa,  más atrás venía Carlota, su yerna, con una gran taza de chocolate.

Al caer la tarde, ya todos estaban vestidos, y empezaron a llegar los invitados que amenizarían la velada de acción gracias. Entre ellos habían vecinos, amigos y conocidos de Carlos y Carlota. A la hora de presentar al abuelo él sin un gesto de agradecimiento extendía la mano y con una desagradable cara decía “Mucho gusto” Claro, eran comprensibles esos comportamientos, ya que él en la montaña donde vivía, solo trataba al vecino que ocupaba una casa a 3000km de la suya.

Antes que comenzara la cena, Carlota y Carlos sacaron la biblia para agradecer y notaron la ausencia de Jaime, era evidente su molestia ante la gratitud. Luego volvió a la mesa y en menos de 2 horas y media terminó la cena.  Un rato después, Carlos llamó la atención de Jaime diciéndole que quería hablarle. Dejó caer de la botella a su vaso un poco de whisky, y se sentó en el sillón que alguna vez le perteneció a él y ahí le comentó.

–          Carlos: ¿Sabes que tú me sembraste uno de los sentimientos más preciosos que he podido cultivar durante mi vida?

–          Jaime: No, ¿Cuál será?

Se acomodó en el regazo del sofá y dijo:

–          Carlos: El de la gratitud, no hay nada más bonito que ser agradecido en esta vida. Ahora yo me pregunto algo, Ya que tú me lo enseñaste con tanto afán ¿Por qué no lo pones en práctica?

–          Jaime: Hijo, si yo te contara. Todos estos años viviendo en el campo he sufrido de depresión, me he alejado de la gente y he perdido ese roce social que me caracterizaba. Muchas veces he pensado que tú me tiraste al abandono, y con el pasar de las horas llegas a visitarme. La vejez no es nada fácil, pero espero superar esto.

–          Carlos Pero es que fuiste tú el que me pediste que te comprara esa casa fuera de la ciudad.

–          Jaime: Claro, es que llegó un momento en el que todo me abrumó luego de la muerte de tú madre y no pensé mucho en esto.

–          Carlos: Eso es lo que pasa cuando no pensamos en el futuro.

–          Jaime: Oye hijo, gracias por hacerme reflexionar.

–          Carlos Viste, no es difícil.

A los días, Carlos estaba terminando de ayudar a su padre con la maleta y le comentó una idea

–          Carlos: Oye papá, y ¿Por qué no te compras una casa aquí en la ciudad sin vender la del campo?

–          Jaime: Eso pensé, me gustaría tenerlos cerca y venirlos a visitar todos los días.

Y cumpliendo lo dicho, ahora Jaime tiene un mejor semblante y recuperó el ánimo que lo caracterizaba antes que su esposa muriera hace unos 12 años atrás.

Discúlpame si te he insistido un millón de veces

Sin título-1

Soy una persona de muy poco insistir

Sólo insisto cuando hay alguien de por medio que de verdad me importa

Si no me has dado señales de que tengo que partir

Me quedo porque sé que eres alguien que me reconforta

Pero esta vez fuiste tú que decidiste irte

Lo único que hiciste fue emprender tú partida

Me dejaste desconcertado con tu forma de marcharte

Porqué pensé siempre que estarías en mí vida

A lo mejor fui yo el que no sirvió para retroalimentar lo que sentías

O quizás no sentí ese toma y dame

Quien iba a pensar que te irías

Ahora que estás libre de mí no hay nada que te escame

Gracias por aportarme demasiado

Gracias por los momentos vividos

Gracias por aunque sea un rato estar a mi lado

Sé que debías desaparecer sin hacer alarido

En este instante te pido disculpa

Discúlpame si te he insistido un millón de veces

Espero no haber causado en ti una disputa

Es que acabo de entender que la vida se trata de comienzos y ceses