La pequeña gran artista.

Las luces se centraban en una sola persona esa noche, ella nunca le ha gustado ser el centro de atención, y por eso siempre andaba tras bambalinas hasta en sus propios shows. Todos los días, una ciudad distinta que ni siquiera su nombre podía pronunciar. Un estilista, un maquillador, un director técnico, unos bailarines, eso no era lo único que la acompañaba. Dentro de su maleta había algo que dividía su vida de artista de su vida normal, eran unos lentes de sol. Esos pequeños espejuelos ahumados que separaban su “realidad” de su vida normal.

Un hecho curioso, era que durante su niñez, todas las navidades pedía un par de gafas oscuras. Al recibirlas, abría la caja, se las ponía y cantaba toda la noche, luego de disfrutar los aplausos, se las quitaba y volvía a jugar como lo hacían los niños de su edad.

A medida que iba creciendo, sus padres se sorprendían del talento que tenía su hija y la pusieron con un profesor de canto. A los 15 años, hizo una audición para participar en un programa de televisión en donde el ganador de dicho programa grabaría su primer demo.

Luces, maquillaje, apuntadores, productores, todo listo para la primera gala, luego de haber quedado dentro de las 1500 personas, hicieron un casting interno de donde salieron 150 personas y de esos fueron descartando hasta llegar a las 25 personas participantes de dicho programa, dentro de ellas estaba la pequeña gran artista.

Hecha un mar de nervios  ensayando su canción, se le acerca el jefe de la mesa de jueces y le dice con un tono pedante ¿Será que te puedes quitar esos lentes? A lo que ella le contesta que siempre ha estado con ellos y no se los puede quitar porque no tendría la misma seguridad que sin ellos. El se retira a hablar con uno de los productores y unos minutos después viene con una proposición que consistía en cuando empezara la canción cerrara los ojos y luego de unos minutos los abriera. Este ejercicio lo practicaron antes de cada gala, y cuando le tocaba cantar, siempre salía muy bien.

En la última gala, por cuestiones de trabajo el jefe de la mesa de jueces se tuvo que ausentar, por lo tanto no pudieron hacer el pequeño ritual que tenían. A la hora de salir, desde lo más profundo de su ser exaltó una fuerza algo extraña que la obligó a romper los lentes y salir a comerse el escenario, luego de eso, los jueces determinaron que la ganadora del concurso era ella.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s