Top 5: los Snapchers que no deberían faltar en tus historias.

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Snapchat es una aplicación móvil dedicada al envío de fotos o vídeos que se autodestruyen entre 1 a 10 segundos. Recientemente, esta se ha venido popularizando entre jóvenes y no tan jóvenes que se dedican a compartir el contenido antes mencionado.

La aplicación fue creada por Brown y Spiegel para una de sus clases en stanford, donde estos eran estudiantes de diseño de productos. En sus comienzos tenía el nombre de Picaboo y se creó con el fin de postear fotos pornográficas que se destruyeran rápidamente y más nadie las viera. Tiempo después, se fue desvirtuando su principal objetivo hasta llegar al contenido que se comparte hoy en día.

Esta se ha convertido en una de mis aplicaciones favoritas a la hora de comunicarme con la gente, y por eso decidí escoger a 5 personas que no deben faltar dentro de tus historias.

5) MaiahOcando.

Creadora de contenido nata, mamá de Yo visto bueno y she looks like, ella por lo general comparte información de relevancia con sus cuchuritas sobre los proyectos que tiene en puerta y revela parte de sus interesantes aventuras cotidianas.

4) MarialeMarrero

Participante de la comunidad de youtube teniendo 2 canales, 1 en el que se pone su patuque y otro en el que se lo quita para contarnos sus vivencias del día a día. Su snapchat es como una extensión de su segundo canal de youtube, pero por supuesto, limitado al tiempo de uso destinado por la app para sus usuarios.

3) Odell López Escote

Periodista Venezolano con una cuenta muy diversa, donde expone un poco de su vida, en conjunto con informaciones de los hechos más relevantes que están ocurriendo dentro de nuestras fronteras. Puedes encontrar un poco más de él en su blog: https://elpaisdelafuria.wordpress.com/

2) Spadomoda

Bloggera curvilínea, estudiante de comunicación Social con una cuenta en la que distribuye información sobre lo que hace habitualmente, consejos de belleza y de moda que pueden ser de interés para el público femenino.

 1)Psicofit

Psicólogo Venezolano radicado en mexico, que utiliza su cuenta con el fin de tratar temas del área en la que se desempeña y muestra de manera divertida con una energía contagiosa trozos de lo que hace diariamente.

Snapchat es una de esas aplicaciones que cuando la empiezas a utilizar, poco a poco se irá convirtiendo en una de tus favoritas, así que únete a ella y comienza a mostrarte al mundo.

Mi primer encuentro paranormal en la ciudad del caos

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¡Hey! Tenía tiempo sin pasar por acá por todas las ocupaciones que tuve durante este semestre en la universidad, pero ya estoy de vuelta, como siempre, en vacaciones. Acá traigo una nueva historia, de esas que escribo durante el tiempo libre que me queda en la época universitaria. ¡Espero la disfruten!

Luego de haber terminado la semana de promoción en la ciudad de Berlín junto a la marca de perfumes que estoy trabajando, decidí tomarme 1 semana de vacaciones en una de las ciudades más bellas del mundo. Mientras unos prefieren ir a visitar la calurosa isla de Bali, pasearse por las pirámides de Egipto, disfrutar de los atardeceres o amaneceres en áfrica, quedarse en un hotel 7 estrellas, a mí me parece maravilloso escaparme a una de las urbes más enigmáticas y a su vez caóticas, Nueva York.

Hoy fue uno de esos días para recordar, no tenía muy claro cuándo fue la última vez que decidí alejarme de la gente de seguridad, de los intransigentes paparazzis y de la cantidad de personas que están a mí alrededor todo el día. Necesitaba ese momento de esparcimiento, volver a sentir el roce de las verdaderas personas, un abrazo de esos que te llegan al alma y te hacen sentir vivo de nuevo. Tomé un bolso pequeño, metí mi pasaporte, arroje unos cuantos dólares y salí a pasear por el downtown de esta increíble metrópolis.

Caminé por más de 2 horas viendo vitrinas de tiendas y rememorando los viajes de cuando era niño junto a mí familia. Mi papá pidiéndonos que nos amontonáramos como sardinas para tomarnos una foto de recuerdo, mi madre entrando a las tiendas y sintiendo la tela del traje que estaba de moda, mi hermana como siempre encerrada en la música que estaba sonando en el walkman que se acababa de comprar y yo buscando el juguete más caro de la temporada para pedírselo a mis progenitores.

En frente de nosotros, una pareja de homosexuales se besaba cálidamente sentadas en un banco, una de ellas se levantó y le dijo a mi padre para tomarnos la típica foto familiar que enmarcaríamos al llegar a casa y la ubicaríamos en la mesa central de la sala, esta sería uno de los tópicos de conversación más tocados por mi madre cada vez que llegaran los vecinos o amigos a visitarnos.

Al terminar de recordar esos buenos ratos, me vi envuelto en un tumulto de gente a punto de bajar las escaleras para la estación del metro, una señora iba tan apurada que podía verse el celaje que dejaba al caminar, en los parlantes sonaba new york new york de Frank Sinatra y a mí lado iba un niño que su llanto estaba impregnado por el cansancio de haber caminado unos kilómetros al supermercado para comprar pan y leche.

Al salir del metro me encontré con una ciudad que no había visto, la gente que transitaba en ella era diferente al resto, el sol se había ocultado y la noche pintaba una tenue brisa helada, capaz de enfriarle los pensamientos hasta la persona más latina que pisara la localidad, al subir las escaleras me topé con un suelo sucio manchado de aceite, en este estaba sentado un indigente que vestía ropa rota, estiraba su mano buscando a la persona indicada que le lanzase unas cuantas monedas para poder saciar sus ganas de embriagarse y olvidar la vida que estaba viviendo.

Caminando un poco más me encontré con una especie de iglesia cristiana donde cantaban una canción en latín con un ritmo parecido a una de pitbull, aunque nunca dijeron el famoso “Dale” y el “Ya tu sabe mami”, estoy seguro que el cantante antes mencionado le pirateo un sampler. Dejando la iglesia, unos metros más adelante conseguí una pizzería muy famosa de Brooklyn llamada ‘Di fara, me acerqué al dependiente, ordené un trozo de pizza y una coca cola. 3 mesas a la izquierda sentí una mirada de esas que penetran, incluso cuando estaba comiendo, este hombre no me dejaba de mirar.

Terminé mi comida y llegó por medio de un camarero un papel que decía: Te espero en el cuarto 24 del “Galaxy motel” fruncí el seño dejando claro que rechazaba su invitación, tomé el bolso y seguí caminando por las calles de Brooklyn. La noche se dibujaba cada vez más helada, crucé una avenida tratando de encontrar la estación que me llevaría de vuelta al hotel donde me hospedaba y ya estaba cerrada.

Seguí andando por una calle que desembocaba en un oscuro callejón, las luces se fueron opacando, mis movimientos se fueron ralentizando, todo lo que captaba mi campo de visión era como una película en cámara lenta, hasta que caí tendido en el piso.  Al despertar conseguí levantarme y me vi rodeado de ratas en un lugar lleno de basura rociado por uno de los peores hedores que ha podido percibir mi nariz.

Desvalido y algo confundido, intenté caminar pero no tenía fuerzas para moverme y caí al suelo, unos segundos después se acercó el mismo hombre que me extendió la mano para pedirme las monedas y así beberse un sorbo de alcohol que lo llevase a embriagarse y olvidarse de todo lo que estaba viviendo. Borracho y algo drogado decía: “Tenemos la joya de la corona, ahora si podemos comer, beber y drogarnos como reyes” reía y festejaba, dejando así en evidencia que me encontraba bajo los efectos de una droga propiciada por este mendigo. Al voltear hacia el otro lado, oía como murmuraban todos aquellos indigentes que bordeaban las aceras cercanas al lugar.

Entre ellos se encontraba una señora de piel desgastada, con una voz muy tenue que gritaba “Viva, Viva, ahora si vamos a ser felices” a su lado estaba un anciano de pelo blanco, algo golpeado por los reveses de la vida gritando “Ahora sí, todos gozaremos de una buena vida” En el otro lado de la acera, se encontraba una señora no muy mayor con un vestido rojo que tenía una abertura en los lados, esta también se encontraba drogada y muy golpeada.

Rápidamente al notar que me había despertado, el señor que tendió la mano en el metro unas horas antes me dijo: “Me imagino que ya te está buscando tu gente, mariquita, espero que tengas una buena faja de billetes en la cuenta bancaria”  al voltear hacia el otro lado una potente luz blanca incendió mi retina, segundos más tarde pude distinguir que era la luz de un carro viejo que venía rodando por el medio de la calle, sin dejar rastro alguno de smog, siguió de largo y paró unos metros más adelante.

De este se bajó un hombre de color vestido de blanco, el indigente se levantó de la silla en la que estaba y desenvainó su filosa navaja acercándose a la yugular del hombre para amenazarlo con un “Te vas de aquí o te mato”  Sin pensarlo dos veces, el hombre de color desembolsillo un arma de fuego cargada y la disparó quitándole inmediatamente la vida.

Este hombre de color caminó hasta mí y me cargó en sus hombros hasta su automóvil, yo extrañado al ver la acción de esta persona pregunté: “¿Quién es usted?” él respondió: “un viejo amigo” unas cuadras más adelante detuvo su carro en frente de la estación del metro, se bajó y me dijo “Venga, yo lo acompaño” bajando así las escaleras y llevándome hasta el vagón en el que me iba a montar. Eran casi las 4:30 de la madrugada y no conseguía una palabra para describir esa extraña situación en la que estaba. Solo alcancé a darle las gracias a este señor moreno de pelo blanco que me acompañó hasta el puesto donde me sentaría y luego desapareció.

Desde ese entonces, Nueva York pasó a ser mi ciudad preferida para pasar las vacaciones que me tomo de vez en cuando. Eso sí, ahora prefiero ir a esos suburbios con toda la gente que me acompaña diariamente.

Carta: Querida Mujer

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Querida mujer, no dejes que palabras malsanas dichas por un hombre que no te ama dañen tu integridad, te hieran, te consuman, y vayan borrando el bello ser humano que eres. Quiero que sepas que  vales oro, por eso mismo no debes dejar que alguien te tire sobras de un te quiero, sino  buscar a una persona que de verdad sienta eso antes mencionado. Te invito a que llenes esos rincones vacíos que habitan en ti con cosas que te hagan evolucionar.

Querida fémina, a ti que eres madre, eres esposa, hija, sobrina, amiga,  date cuenta que en tus adentros hay una gran fuerza interna que mantiene de pie cada columna de tu templo, esa fuerza jamás olvides que existe. Esa es la que debes usar todos los días para demostrarte  que puedes lograr cada una de las metas que te propones.  Si llegas alguna vez a caer, exígete  levantarte, estoy seguro que con constancia y disciplina llegarás a donde quieras.

Mi estimada, no te ciñas a dietas extrañas, a pastillas desgastantes para así llegar a una talla 0 impuesta por la sociedad  y encajar dentro de “lo normal”, más bien cuida cada parte de tú cuerpo, duerme 8 horas diarias, toma agua, haz ejercicios para sentirte activa. Ríe a carcajadas, la vida es una sola.

Ya me siento más que un amigo tuyo, por eso te daré algunos consejos y espero que los aproveches: Tenlo por seguro que el mejor vestido que puedas enfundar no será de la marca más cara del mundo. Simplemente, con saber utilizar la seguridad de la que estás llena resaltarás ante quien use Louis vuitton, Prada o Gucci. Busca siempre que tú mayor virtud sea la bondad, esta es la que representará a quienes valoren la vida.

El mejor apoyo con el que cuentas siempre serán tus pies para dirigirte a donde vayas, se sabe que todo el mundo tiene a alguien allegado que puede ser de gran ayuda para establecer una meta específica, pero ten en cuenta que solo tú sabes el camino que debes recorrer para cumplir con esta. Procura que la intensidad del amor que sientas por ti, sea mayor a la suma de las profundidades de los 7 mares.

Por último, no te coloques ninguna máscara que tape la verdadera esencia con la que naciste, recuerda que la mejor belleza está dentro de nosotros y esa es valorada por quienes en realidad te aman desde el alma.

Date un tiempo para respirar.

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Desde muy pequeño siempre cuando me caía, me cortaba o me daba un golpe, me sorprendía como con el tiempo iba regenerándose cada célula del moretón, de la caída o de la cortada, hasta que esa superficie afectada llegaba a su estado natural.

Cuando crecí me pasó lo mismo el día que comprendí que las heridas del alma también sanaban cada capa afectada hasta llegar a su estado principal. Siempre que nos vemos envueltos en una situación negativa que nos agota tanto física como mentalmente, debemos darnos un tiempo para recuperarnos, respirar hondo y curar todo lo malo que estas nos ocasionan.

De no ser así, viviríamos en un círculo vicioso en el que estaríamos hurgando insistentemente una zanja que no ha sanado, y por lo tanto anduviésemos malheridos transitando el camino de la vida.

Por eso mismo, si te encuentras saliendo de una mala situación, busca la manera de tomarte un tiempo prudente para quitarte la tierra que estos malos ratos te generan, y así volver al ring de boxeo llamado vida.

Aprendamos a atarnos la lengua.

lengua atada

He conocido personas que van por la vida como la antítesis del que habla lo preciso, comentando absolutamente todo lo que le ocurre a los demás, sin importar que tan interesante sea el mensaje para el receptor.

Para que se hagan una idea del tipo de conversación que suelen tener estos seres, les dejaré un extracto de la que tuve con alguien hace unos días atrás en un reconocido local maracayero. (Debo confesar que a medida que iba avanzando, mis ganas de irme fueron creciendo).

  • Ella: Sabes, a aquel hombre que conocimos en la fiesta la otra vez que estuvimos juntos, lo dejó la mujer, se operó y esta lo mandó pal coño.
  • Yo: ah, sí. Qué triste.
  • Ella: Y aquella amiga mía, la fea, la que nunca en su vida ha olido machete. Se puso las lolas y se está chuleando a un tipo millonario.
  • Yo: (No sabía qué cara poner para decirle que no me importaba)
  • Ella: Y mi vecino el que vive en el 2do B es ambidiestro, aunque él cree que nosotros no sabemos, para nadie es un secreto que le encanta morder la almohada y que le soben la nuca.
  • Yo: Me levanté de la silla, y le dije que ya venía. (Por supuesto, nunca volví)

 Ahí es donde yo me detengo y me hago la siguiente pregunta: ¿A mí que me importa la información que acabo de recibir? E inmediatamente saco una conclusión de quien tengo en frente.

En mi opinión, este tipo de personas son aquellas que no trabajan, que no estudian y no generan esa productividad que les permite hablar de lo bien que se sienten con lo que están logrando y con las metas que se tienen planteadas. A ellos les puede ir bien en el amor, en los negocios, en las relaciones sociales, pero es un bienestar inestable. Ya que aún estando acompañados, siempre estarán solos. Es que ¿Quién quiere estar con una persona que no sepa guardar un secreto? ¿Cómo sabes que puedes confiar en esa persona? ¿Cómo no ocultarle algo a esa persona si sabes que hay posibilidades de que lo cuente? Por eso mismo, debemos tener responsabilidad de lo que sale de nuestra boca, para no meternos, ni meter en ningún problema a otros, y así convertirnos en personas confiables ante los demás. Si de verdad queremos hablar de algo, hablemos de nosotros en su justa medida, no de cómo le va a nuestro vecino, amiga/o, pareja o arrejunte.

 Yo no soy quién para decirte que hacer, pero como filosofía de vida, siempre me ha parecido bien tener la lengua atada y dejarle esos otros temas a todas aquellas personas que no saben contener las ganas de hablar en exceso.

A modo de desahogo: ¿Dónde se fueron mis ganas de escribir?

Sé que esto se lee terrible de alguien que estudia Comunicación Social y tiene que estar constantemente escribiendo y persiguiendo ese estilo que lo definirá por el resto de su vida. Pero hay momentos en el que las ganas de escribir se desaparecen, como hay días también en donde a los creativos se les disipa la creatividad. Hoy es un día de esos. Aún no sé donde se fueron esas ganas de escribir, a lo mejor están en el fondo del mar o quizás se quedaron solo para plasmar mis sentimientos más profundos en el blog de notas de mí Smartphone. Si ven esas ganas por ahí, díganle que las ando buscando desde hace semanas.